Ara les possibilitats són infinites
Galería Fran Reus, Palma de Mallorca, junio de 2022.

Las posibilidades son infinitas (ahora), porque después ya dejan de serlo. Cuando se materializa una idea, todo cobra forma y acaba siendo algo concreto, algo específico… pero en un punto anterior, todas las posibilidades eran infinitas. Ponce lo decide concretar, como quien busca la solución a un problema, como quien busca encontrar una respuesta. En este caso, la salida puede ser muy compleja pero no es hasta que el artista lo decice, que la respuesta se convierte en válida.
El proceso es una palabra que tiene un sentido importante. Es la que da sentido a su propuesta artística, basada en el proceso como sucesión de decisiones temporales que conjugan una imagen u objeto. El artista piensa en estas decisiones como algo premeditado, con sentido, pero no siempre es así. El ser humano busca un sentido a todo aquello que ve, pero no todo lo tiene. Cuando se habla de proceso, nos gusta pensar que todo tiene un por qué, que todo es obra de una premeditación compleja; pero, a veces, las cosas simplemente ocurren y los artistas son capaces de verlo y entenderlo.
Ponce se interesa por el proceso como algo cíclico, que se retroalimenta, en aquello que hace tiempo te encontraste, vuelve a aparecer tiempo después, como si fuera un leitmotiv que te acompaña. Su atención se centra en los motivos que vuelven a aparecer, en aquellos elementos que cobran sentido cuando la mirada vuelve a toparse con ellos o con piezas que se completan de una manera mágica. Encontrar un desenlace en este proceso que no acaba, que no es conclusivo, que plantea nuevosinicios. Un final abierto que supone el inicio de una nueva historia dónde el protagonista dice: "Ahora las posibilidadesson infinitas".










Maqueta de Ara les possibilitats són infinites, 2022.


S/t, 2022. Ceras, grafito y líja sobre papel, 42 x 29’7 cm.








S/t, 2022. Pintura acrílica, óleo, papel y grafito sobre tela, 100 x 80 cm.










S/t, 2022. Óleo, pintura acrílica y grafito sobre tela, 27 x 22 cm (gris) y 19 x 24 cm (blanco).















La naturaleza de las cosas (Cap. 1)
Junto con Cris Bartual, l’Espai, Torrent, mayo de 2022.



Decía Herny David Thoreau que todas las cosas buenas son salvajes y libres. A Thoreau le encantaba pasear por la naturaleza. Bueno, decir que le encantaba es quedarse corto. En Caminar llega a decir que no podría conservar la salud y el ánimo sin dedicar al menos cuatro horas diarias a andar. Muy probablemente los artistas Cris Bartual y Miquel Ponce no necesitan caminar tanto, no obstante su visión de la naturaleza cotidiana y su relación con lo humano es igual de profunda que la de este excéntrico estadounidense. 
Esta exposición constituye un constante juego entre la relación de lo artificial con lo natural. Trata de cómo dependemos de la naturaleza, sí, pero también de cómo influimos en ella, como la afectamos, cómo la conquistamos y cómo nos reconquista con el debido tiempo. Uno simplemente puede ver La vida sin nosotros y darse cuenta de que más allá de la Presa Hoover, los residuos radiactivos y las bolsas de plástico, poca huella permanente vamos a dejar antes de que nuestras estructuras se llenen de flores.
Y de flores va el asunto, por lo menos al principio. De flores y de imágenes de flores, “esto no es una pipa” se dijo en los años veinte, “esto no es una flor” podríamos decir en los años veinte. Al igual que los humanos intervenimos en la naturaleza y la naturaleza en nosotros, estos artistas intervienen las imágenes que crean, con modificación tras modificación. De la flor silvestre a la imagen de la flor silvestre, y de ésta, a la imagen de la flor silvestre tratada, modificada, superpuesta y expuesta en múltiples formatos. Un blanco y negro con encuadres imposibles que podría ser obra de Maya Deren. Un juego de espejos en toda regla, uno que nos desorienta y nos hipnotiza, pero que también nos acerca extrañamente al sujeto retratado.
De cercanía también va el asunto, de eso y de lo lejano e inalcanzable. Aquí los límites se desdibujan, una piedra mundana, de las que vemos todos los días y a las que no prestamos atención, se convierte en una roca lunar o incluso en un fragmento del cinturón de Kuiper, mientras que estrellas a un googolplex de distancia y de tamaño inimaginable parecen meros reflejos en el agua. Lo táctil está tan presente que parece que podamos tocar el cosmos y bañarnos en las constelaciones. De hecho bañarnos no, pero tocar el cinturón de asteroides sí que podemos gracias a las constelaciones de rocas situadas en el suelo, tan cerca de nuestra mano como lejanas parecen; una realidad que permanece oculta hasta que uno se fija.

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︎︎︎Texto completo de Albert Alcañiz

























































































Las formas que emergen
PAM!PAM!21, Reales Atarazanas, Valencia, febrero de 2022.

Las formas que emergen es un proyecto que explora el propio proceso de creación y producción pictórica. Este trabajo se construye a partir de aquellos materiales que se encuentran en el espacio de trabajo, que sirven de punto de partida para la producción de este proyecto, teniendo como motivo principal la idea de resto generado por el propio proceso. En él, la pintura se concibe como un residuo, como una marca o un signo que evidencia tanto lo azaroso como lo premeditado, lo táctil y lo físico, donde la pintura establece un juego formal a través de sus propios elementos constructivos.
En este proyecto la obra se entiende como algo que evoluciona y muta, que se crea a partir del proceso con unos materiales que aún conservan las huellas de lo que fueron anteriormente, poniendo el foco, precisamente, en esos registros, hendiduras y marcas que revelan aquellas formas que configuran la obra.
Este trabajo, a modo de juego, y diálogo entre los distintos lenguajes, elabora una manera de acercarse a la producción artística desde lo constructivo y lo procesual, abordando cuestiones como la imagen, ligada al hacer y a su relación con los materiales desde un punto de vista físico y experimental.




















S/t, 2022. Collage, ceras, lápiz de grafito y pintura sintética sobre papel, 150 x 110 cm.







S/t, 2020-2021. Pintura sintética, ceras, lija y lápiz de grafito sobre papel, 42 x 29’7 cm.



























Un proceso, 2021

Esta publicación recoge una serie de ideas, pensamientos y obras que giran en torno a una misma preocupación, el proceso. En estas páginas se reúnen distintas obras producidas durante 2021 que han servido de aproximación a este tema, abordándolo como algo complejo y recurrente a la hora de producir. El resultado es un trabajo que muestra estas experiencias sobre el proceso, desde lo táctil, lo azaroso, lo intuitivo y lo experimental.

Publicación autoeditada de 100 ejemplares, impresión digital sobre papel Biotop Offset reciclado + papel de lija.

Diciembre de 2021.








Making-of
Novella Gallery Sagunto, València, septiembre de 2021.

Como si se tratase del set de rodaje de una película, en este caso, el estudio es el lugar donde se analizan y recopilan aquellos elementos descartados que muchas veces quedan fuera de la obra. ‘Making-of’ se centra en el propio proceso de trabajo pictórico, donde se muestra cómo se crean las imágenes, siempre partiendo del proceso y de los materiales generados y desechados. Sin ningún guión escrito, las obras se van construyendo como a través de un cúmulo de casualidades, de condiciones y hallazgos que simplemente ocurren.








S/t, 2021. Pintura acrílica, sintética, óleo, lápiz de grafito y papel sobre tabla, 24 x 19 cm.






S/t, 2021. Papel, pintura acrílica, sintética, y lápiz de grafito sobre tabla, 27 x 22 cm.







S/t, 2021. Pintura acrílica, sintética, ceras y lápiz sobre tabla, 18 x 14 cm.









S/t (Making-of I), 2021.
Mesa de DM, papel, cartón y otros materiales, 88 x 203 x 93 cm.




S/t (Making-of II), 2021.
DM, papel, cartón y otros materiales, medidas variables.








S/t, 2021. Pintura acrílica y lápiz de grafito sobre tela, 100 x 81 cm.


       





S/t, 2021. Pintura acrílica, esmalte sintético y lápiz de grafito sobre tela, 61 x 50 cm.






Un espacio de construcción, 2020 - 2021.
Serie de collages sobre papel, 42 x 29’7 cm.


Puertas abiertas, Fundación BilbaoArte, diciembre de 2021.







S/t (Un espacio de construcción #11), 2021. Collage sobre papel, 42 x 29’7 cm.








Un espacio de construcción
Galería Blanca Soto, Madrid, marzo de 2021.

Un espacio de construcción surge de entender el formato y los límites de la obra como un condicionante a la hora de configurar la imagen. A partir de diversos materiales, muchos de ellos derivados del proceso, Miquel Ponce crea una serie de composiciones que surgen de esa estructura del límite, configurada a partir del espacio en el que se acota la obra. Los trabajos que aquí se presentan abordan la pintura como algo que se desarrolla en un espacio concreto, el espacio del papel o el espacio del lienzo. Entre estos límites es donde ocurre esta construcción de imágenes, que se articulan de un modo estructural y que muestran a su vez las marcas y los restos del proceso de construcción. La serie de collages realizados entre 2020 y 2021 muestra el interés por trabajar en torno a un sistema, que evidencia los aspectos materiales y procesuales. Trabajando con distintos elementos como papeles, lijas, o ceras, las obras adquieren un carácter físico e incluso táctil, que se acaba trasladando a otros formatos.









S/t, 2020. Pintura acrílica y precinto sobre tela, 27 x 22 cm.









S/t, 2020. Pintura acrílica sobre tela, 61 x 50 cm.







Desprenderse
Casa de Velázquez, Madrid, noviembre de 2020.

(...) Desprenderse supone ser conscientes de nuestra fragilidad y vulnerabilidad como seres. Es dar paso al cambio, a lo nuevo, a lo incierto en muchas ocasiones. Hablamos desde lo que conocemos, aquello que nos ocurre y que nos rodea. La inestabilidad de un momento dado y la fragilidad con la que vemos aquello que sucede a nuestro alrededor es probablemente lo que nos hace construir a partir de los restos de una acción pasada, o de un acontecimiento lejano. Desprenderse es cambiar de estado. El hecho constante de dejar de pertenecer como consecuencia del cambio es lo que nos impulsa a una atracción por la materia que ciertos desprendimientos dejan a su paso.

Cuando hacemos referencia a aquello que se desprende estamos hablando en muchos casos de un resto, de aquello que queda entre las ruinas de un derribo, o que se olvida sedimentado y nos impide ver el conjunto de lo que fue. Hay una cualidad temporal en nuestros trabajos, que vienen de un momento, de un cúmulo de circunstancias y factores sobre los que intentamos poner el foco de atención: Detener la mirada y ver esas cuestiones temporales y pictóricas que nos rodean. Mirar hacia el resto como una respuesta a nuestro tiempo de producción contínua y de estímulos constantes; fijarse en lo mínimo y residual en un mundo de atención dispersa puede ser un acto de resistencia.

La idea de desprenderse posee la materialidad de un tiempo preciso, de un cuerpo que cae, que se separa y deja de ser. Esta calidad tangible de lo temporal es lo que nos otorga la sensibilidad para alejarnos de lo bidimensional y acercarnos a una pintura que se plantea en muchas ocasiones desde sus materiales. Una pintura que contiene la huella de ese desprendimiento y que muestra los signos de un hecho anterior.

Desprenderse es perder referencias con lo otro, es la forma de dejar algo y seguir. Seguir interpretando la otredad, alimentándola y creando un tejido de su esencia entre lo que queda, entre aquellos restos.    








S/t, 2020 - 2021. Pintura acrílica sobre tela, 18 x 14, 24 x 18 y 41 x 33 cm.







S/t, 2020. Pintura acrílica sobre tela, 27 x 35 cm.






D’aquella pols
Museo de la Universidad de Alicante, septiembre de 2020. 

D’aquella pols es un proyecto que se articula a partir de aquellos componentes que rodean a la pintura, como son sus elementos constructivos y sus materiales derivados del proceso, partiendo de la idea de residuo y resto como eje vertebrador. Las obras parten de aquellos materiales que llegan de una acción pasada o de un acontecimiento que ya no está. La pintura se convierte en objeto físico, dándole importancia a la materia que lo compone, y dejando atrás la idea de imagen pintada. El título alude a la transformación de los materiales mediante el paso del tiempo, haciendo evidente la transitoriedad de los objetos que habitan en el estudio, que acaban en muchas ocasiones convertidos en otras cosas.















D’aquella pols, 2020. Pintura sintética, polvo y otros restos sobre tabla, 24 x 19 cm.










Lo que queda
L’espai, Torrent,  mayo de 2019.

Lo que queda alude a todo aquello que sucede entre las cuatro paredes de su estudio, lo que metafóricamente hablando sería su propia mente. El artista utiliza la pintura como salida hacia ningún lugar, o más bien hacia un laberinto. Este laberinto está repleto de preguntas y silencios, de infinitos comienzos y de fragmentos inacabados que nos transportan a diferentes lugares.
En esta exposición Miquel Ponce nos muestra una serie de pinturas abstractas, repletas de mensajes ocultos mediante textos ilegibles. Las referencias pictóricas que utiliza provienen principalmente del espacio urbano y de la escritura. Estas referencias le sirven para investigar y profundizar en ciertos temas como lo oculto, la erosión, el azar o el residuo, permitiéndole acceder a la pintura desde una perspectiva diferente. Trabaja a partir de materiales como la pintura acrílica, el aerosol, y otros procesos que le permiten manipular la pintura de manera intuitiva. Los distintos procesos utilizados en la ejecución de las obras convierten a la pintura en una imagen residual que habla tanto de nuestro tiempo como de sí misma.




S/t, 2019. Pintura acrílica sobre tela, 195 x 130 cm.







Panorama #3, Galería Fran Reus, Palma de Mallorca, diciembre de 2019. 







S/t (Lo que queda), 2019. Pintura acrílica sobre tabla, 24 x 19 cm.









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